La noche más larga (parte I)

 Acabó cansada aquella mañana. De hecho, al salir , le comentó a Carmen que  iría a casa a comer algo y echarse la siesta antes de regresar  a poner notas. Así lo hizo.

 Pero cuando atravesaba el pueblo por la tarde para coger la autopista, dió un volantazo y giró a la izquierda, tomando una carretera secundaria que pareció reconocer a pesar de no haberla transitado anteriormente. Primero un cementerio, luego un pequeño camino también a la izquierda. Lo siguió y llegó al lugar que, sin saber porqué, parecía estar buscando: unos viveros. Estaban cerrados, lo que le extrañó pues sólo eran las seis. Llamó al timbre. Esperó, dejando el coche abierto, las llaves puestas, el bolso y los exámenes en el asiento del copiloto. Se sentó en el suelo, decidida a esperar. Dos perros se asomaron por el otro lado y se quedaron junto a ella. Ana llevaba mucho rato al sol. Tenía calor. Era mediados de junio. Bebió un líquido blanco, espeso y pegajoso que había en un vaso de plástico dentro de una hornacina junto al timbre. Se levantó y dió un paseo por los alrededores, intentando localizar a alguien que conociese a los dueños del vivero. No había nadie en los chalets cercanos. Al volver, vió que los perros habían salido y parecían llamarla. Los acarició y, siguiéndoles, contempló cómo un par de hierros de la verja se separaban lo suficiente  para permitirle el  acceso.

 ¿Era un vivero o un cementerio?. No estaba segura, pero algo le impelía a seguir adelante. Parecía un templo: fresco, lleno de plantas de gran tamaño, perfumado y silencioso. Le gustó mojarse con aquel riego suave y dulce. Cuando lo cruzó, tenía enfrente una casa. Llamó, pero a pesar de oír voces dentro, no le abrieron. Se sentó en el suelo a esperar, junto a la puerta . El más grande de los canes estaba a su lado, lamiéndole el rostro mientras ella  le acariciaba. Lloró su cansancio. Al mismo tiempo, una lluvia fuerte e ininterrumpida lo inundó todo. Y anocheció.

Anuncios

2 Respuestas a “La noche más larga (parte I)

  1. Como una cosa lleva a la otra, y anoche fue una noche insomne, me dediqué a leer tus relatos. Éste no lo había visto antes y me puso los pelos de punta. ¿De dónde los sacas? ¿De tu imaginación, de lo que les pasa a otros, o son historias de aquel novio psicoanalista que tuviste en primero de facultad?
    Pd: Has vuelto a poner el cuento del dentista…jejeje ¡Bien hecho, ésa es mi chica!!!

deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s