Tardes de verano

Me preguntaba porqué tenía que acudir a bordar a la hora de la siesta, mientras mis amigas iban al bar junto a la piscina. Ellas tomaban helados y charlaban con los chicos, yo enhebraba agujas y sostenía un tambor de costura.
Odiaba coser, sigo odiándolo. Sin embargo, al poco tiempo me fui dando cuenta de que me gustaba estar allí : un patio fresco lleno de flores, una sombra perfumada y un círculo de mujeres. Se escuchaba , de fondo, una radionovela . Casi todas preparaban su ajuar. Yo, una adolescente pecosa ávida de entrar en la vida adulta , disfrutaba con sus conversaciones : hablaban de hombres, de sexo ( en voz queda, con risas ), de su trabajo en la fábrica de conservas , de sueños, frustraciones y proyectos.
En tres estíos, logré acabar tan sólo un mantel y una sábana bordada. Cosía, deshacía, volvía a coser : era la peor alumna de aquella francesa malhumorada e impaciente que nunca estaba conforme con lo que le mostraba . Mi novio de entonces se fue con otra, a la que conoció una tarde en que yo andaba ocupada con hilos , tijeras, telas e historias.
Ahora sé que en aquel lugar aprendí amor , camaradería y respeto hacia otras mujeres, mis iguales. Conocí el valor de la amistad.

© Coeliquore

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20 Respuestas a “Tardes de verano

  1. así se va cosiendo uno la personalidad. buenos hilos tuvo la protagonista de este relato. me gustó. la niña del relato anterior tuvo mucha menos suerte. terrible!

    • Recibió en aquellos veranos una herencia magnífica: la de las mujeres que le precedían. Fue afortunada.
      La niña de abajo, en cambio, tuvo que crecer con el miedo y se hizo adulta de repente. Esperemos que haya podido deshacerse de semejante bagaje y sobreponerse , llevando una vida digna y no repitiendo el legado.

    • Gracias, Zeppy. Me alegra que te haya producido esos sentimientos. Para ella también fueron momentos que recuerda con cariño. Además ha sabido poner en una balanza lo bueno y lo no tan bueno de aquel pasado, y salir ganando: en experiencia, en conocimientos ,en vida.
      ¡Saludos para ese estudiante de Salamanca que tanto se lo curra, y suerte!!!

  2. Me gustó el relato. Tengo una experiencia similar. Todavía recuerdo el olor a jazmin, a sábana nueva que espera que envuelva el amor y al gato pasearse entre las piernas del grupo de mujeres. La mía ere una mujer grande sin amores y con todo el cariño volcado en enseñar, Un beso muy grande.

  3. Yo recuerdo mis tardes en casa de mi abuela aprendiendo a hacer ganchillo y lo único que siento es no saber ni una décima parte de lo que sabía ella.Esos sábados por la tarde en que nos reuniamos tres generaciones de mujeres, eran todo un placer.

    • Charo, Karmen, Frida…debemos tener una edad similar, por nuestras experiencias semejantes, en lugares parecidos. Y sí, a todas nos marcó.
      Los círculos de mujeres de diferentes generaciones no deberían desaparecer, para que nada se pierda en la memoria.

  4. Hoy vengo a tu blog a decirte una gran verdad, comentario tras comentario, post tras post he descubierto algo: “eres una mujer hermosa, con un gran corazón; eres capaz de cualquier cosa”. Esta es mi herencia, si lo olvidas podrías perder el mapa de regreso a tu hogar bajo el mar. Nunca, jamás, lo pierdas de vista.

    • Gracias, Vicky. Recojo tu herencia emocionada, con el mismo cariño con el que me la das. Y, tranquila, no la perderé. Ese mapa del que hablas irá siempre conmigo hasta que llegue la hora del regreso al hogar del mar: él me guiará.
      Un beso grande.

  5. Me ha encantado este relato porque como dice Raúl te transporta a ese patio, que he imaginado precioso y lleno de alegría. Aunque lleva impregnado cierto sabor amargo porque la protagonista realmente no deseaba estar allí, al mismo tiempo sacó mucho más de lo que ella esperaba y quizás (¿quién sabe?) aprendió mucho más de lo que ella misma estaba empezando a admitir (oír en aquellas mujeres, la voz de la experiencia). Yo recuerdo alguna que otra experiencia distinta pero con algunos puntos en común. Cuando era pequeña mi hermana y yo, al ser mi madre viuda y tener que ir a trabajar, nos llevaba a bordar. La mujer no era francesa, pero tenía muy mal carácter y no nos dejaba hablar. Llegabamos tarde todos los días, estábamos solas en casa y mi hermana no tendría más de 5 ó 6 años, yo dos años y medio más. Allí estábamos las dos pequeñajas con un montón de chicas preparándose el ajuar . A mi me gustaba, pues contaba con el beneplácito de la profesora, pero mi hermana, pobre, tan pequeña, hacía mamarachos y decidió que aquello no le gustaba nada. Perdonad por compartir este recuerdo pero no he podido contenerme. Un saludo a todos y un besito MUY grande a mi COELI.

  6. No, gracias por compartir ese recuerdo. Es bello. Y nos une a todas en un pasado que entretejimos de forma distante, pues no nos conocíamos, pero que ahora nos aproxima aún más.
    Otro besito para tí.

  7. Ay qué rida me ha dado Alcor!!!! je je je Ya sé quien estaba en aquella época y antes todavía para saberlo … je je je

  8. Pues Frida, yo sí que le doy un poco la razón a Alcor. En la España franquista, a la cual corresponden estas escenas, se vivía como en un siglo anterior. Lo único que, a diferencia de la campiña inglesa, en verano hacía mucho calor.

  9. Yo por entonces (intuyo que se habla de los incios de los 70´s), me construía mi patinete.Una madera resistente, un manillar de bici abandonado, unos rodamientos para la base y unos manguitos de plástico.Ahí que me tienes a mí, con siete años dándole al suelo con el pie izquierdo para tomar impulso y el derecho y las manos bien sujetos todos en el artefacto construido.Mi hermana hacía taquigrafía: aquello era una cosa muy extraña para mí, no entendía nada, pero mi padre la apuntó a un curso a distancia para prepararla.El curso se llamaba de “secretariado” ( cágate lorito), apuesto que ni un chico de la edad de mi hermana estudiaba aquello, por entonces ellos se dedicaban a cazar gorriones y merlas con el rifle de perdigones…Pero , ¿ sabéis? cada vez que recuerdo aquel tiempo, me doy cuenta de que a pesar de la falta de todo, tenía de todo, y si no…me lo fabricaba.Bonitos recuerdos.

    • Hablaba de mediados de los setenta, reciente la muerte del dictador.
      Yo también hice, como tu hermana, taquigrafía y mecanografía: por cierto, la primera me encantaba, por enigmática, y la segunda aún me sirve para ser ágil con el teclado del ordenador.
      Efectivamente, a las chicas nos controlaban más, obligándonos a ir a clases y talleres, mientras los chicos estaban en la calle.
      Gracias por compartir aquí tus recuerdos. Son bonitos. Ya me estoy imaginando ese patinete, tu cara de velocidad y la lengua fuera.
      B7

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