Concurso de relatos: resolución

Los tres relatos ganadores de la primera edición del concurso son:

1. – “91/11”, de Stefan Albert (Atticus)
2. – “El jardín interior”, de Ahmed de Córdoba (CrisC)
3. – “Mañana lluviosa de otoño”, de Gurugú (A. Vicente)

Felicitaciones a los tres y mi agradecimiento a todos los participantes. También a los que han hecho posible este concurso, con su lectura y votos.
Mil gracias.

16 Respuestas a “Concurso de relatos: resolución

  1. Mil gracias a ti Coeliquore por haberme tenido tan gratamente entretenido todos estos días, y por la sensibilidad que expresas en todo lo que haces. Por cierto, esa tercera posición me ha sabido a gloria y también te lo agradezco por lo que te toca. Un beso y no cambies. Gurugú.

  2. También yo me sumo a las gracias. A Coe, por prestar este espacio para que escribamos nuestras cosas. Y a los que amablemente han preferido mi relato. Bueno, a éstos habría que obsequiarles con un par de gafas, porque ven más de lo que yo veo. Coe sabe que escribí este relato muy deprisa, que lo envié sobre la bocina, y que no estaba muy contento con él, pero se lo remití más como cortesía hacia ella que convencido de su calidad. También me ayudó un comentario de GreenEyes, que fue su primera lectora. Bueno, basta de batallitas: gracias.

  3. Soy tan inepto que no he dejado claro que el relato 91/11 es el mío, que Stefan Albert soy yo, el nick de mi nick, mi metapseudónimo. Por cierto, la fotografía a partir de la cual escribí esta narración la hice en esa tarta de boda que se conoce como Sacre-Coeur, en París; no he inventado su procedencia. Benoît y Muriel seguramente existieron; no así Julie, je regrette.

  4. Convoqué el concurso para celebrar que el día 10 de junio acababa mi última sesión de quimioterapia. Por circunstancias, finalizaré el martes. El blog, los relatos, los comentarios, y todos los blogs que tengo enlazados me han ayudado a hacer llevadera esta etapa de mi vida.Gracias.
    Quería compartir esa alegría con todos vosotros. Y aunque aún tal vez me quede trayecto por recorrer, será de otra manera.
    Besos para todos.

  5. Atticus/Stefan, te acabo de descubrir, has sido mi relatista favorito, me alegro que hayas ganado, yo te voté, pero no lo hice por amablilidad como tu dices, sino por tu calidad, fuiste capaz de transmitirme algo bonito, lo tuve claro desde el principio, así que doblemente me alegro por ti y por no errar en una decisión tomada con ponderación. Has tenido muchísimos votos.
    Envidio tu pluma, en el sentido literal, o tus dedos en el teclado, en definitiva, has sido el mejor sin duda. Me gustan los relatos amables.
    Sigue así de güayai y enhorabuena.
    Coeliq. mis felicitaciones por montar éste concurso, espero que haya más, es curioso ver lo que aflora de cada uno y que la quimio la dejes definitivamente para empezar una nueva vida llena de entusiasmo, amor y salud. Te lo mereces.

  6. Gracias, Svenska. Como tú, yo me acabo de descubrir. Pero lo de la calidad… has de saber que soy de fabricación china, writter-kleenex, un solo uso.

    Bueno, en serio, gracias. Por cierto, ¿qué es “güayay”? Es que toda mi cultura literaria se reduce a Belén Esteban y a Carmen Sevilla.

  7. Quienes son esas? Me suenan mucho, no soy adicta, creo que a casi nada, aunque lo bueno me suele calar, lo bueno para mí, claro, y que es lo bueno? jajaja, viviríamos una vida y no lo averiguaríamos. Bromas aparte, te voté porque eres bueno.
    Pues tienes suerte de ser de fabricación chica, yo debo ser de un telediario, que el kleenex ni llega a usarse.
    Y “güayai” es doble guay.
    Atticus, placerísimo trato. Me ha gustado tu relato. Podías haber cambiado el final por uno más comercial, pero no lo has hecho, enhorabuena.

  8. Enhorabuena a los ganadores; los tres me gustaron mucho. Y Felicidades por organizar algo así de gracioso y placentero.. El año que viene participaré aunque solamente sea para hacer bulto.

  9. Gracias. Yo voté a un tal Ahmed, que supo hacer palabra de algo tan etéreo como los aromas. Y yo, miope y algo sordo, conservo bien el olfato y me maravilla esa capacidad para nombrar el aire, para construir un texto con la inmaterialidad.

    Me agrada la idea de construir lo que pudo haber sido y no fue. No he hecho, en rigor, ficción absoluta: porque lo que cuento pudo ser. No estoy seguro de que Benoît sea un cobarde, como alguien ha escrito; creo que no. Simplemente ha llegado a un momento de su vida en que es menos lo que queda que lo vivido y se plantea eso tan banal y tan común: ¿he hecho bien?, ¿he tomado las decisiones acertadas?, ¿en qué me he equivocado? Porque es tan inevitable hacerse estas preguntas como inútil: el pasado ya no existe y del futuro sólo somos dueños en un limitado campo de posibilidades. Benoît acepta su destino. No quiero decir si con alegría o con pesadumbre porque yo tampoco lo sé. Tal vez tendría que mirarse en los ojos de Julie cuando llegaran abajo, tal vez la lleve al mismo restaurante de la calle Dancourt (que existe y recomiendo), y tal vez el mismo camarero lo reconozca veinte años después y tenga un instante de desconcierto al no saber si Julie es o no Muriel.

    • Atticus, leí por supuesto el de Ahmed, dominio del castellano, indudablemente, pero no me hizo sentir , el tuyo mucho.
      En fin, si te voté fue por algo, dominas el castellano, igual que Ahmed, pero tu narrativa me resulta dulce y placentera, como me gusta la vida.
      Encantada de escribirte, campeón.
      Un dulce saludo.

  10. A mí personalmente me encantó el relato de Ahmed. Coincido con Atticus en cómo logra hacer una descripción tan perfecta de los aromas, que los sientes mientras lees. Me transportó allí: a esa casa, ese patio, con esas gentes, y a la cara tras el espejo. Una belleza de escritura.
    El de “Oda a las moiras” también lo disfruté grandemente. Parece como si saliera de un sueño que tuve un día no tan lejano.
    Viví en la piel de Muriel, supe de la pastelera deseada, me convertí en un rastro sin rostro, fui la genio que salió del producto de limpieza y enamoré al desencantado, lloré con la muñeca rota, reviví una catalepsia en Ecos, fui niña en El Rayo , La Tormenta y Nomisma, sufrí las ejecuciones del cadalso, constaté el amor que emanaba de la Breve Historia y de Cuando menos lo espere, estuve ante dos semáforos largo tiempo…En fin, disfruté leyendo. Gracias a todos los que habéis escrito.
    .

  11. .
    Al final no participé, me dio vergüenza, porque soy de ciencias y eso de escribir relatos no se me da excesivamente bien. Pero como dice Abel, el año que vienes seguro que sí, aunque sea de bulto.
    Lo he pasado muy bien leyendo. Felicidades a todos y cada uno de los que han escrito.

  12. Sí, sí…jajaja. Vergüenza…¿dónde?. Me parece que más bien son excusas…
    El año que viene, ojalá. Te espero, claro: ya puedes ir escribiendo, que , como dices, a los de ciencias os cuesta más… jajaja.

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