Rosa, rosae

Olga Campomares era de rasgos dulces y bellos, y olía permanentemente a rosas: de una forma natural, su cuerpo irradiaba ese perfume aterciopelado que la caracterizaría. Sus ojos, de un negro abisal, veían todo, incluso lo invisible: las intenciones de los demás, el aura, la bondad, la capacidad para el mal de las personas que se le acercaban, lo que les depararía el futuro.
Sabía qué iba a suceder y no se equivocaba. Quienes la conocían la respetaban, pero la temían. Ella, consciente de la fuerza de aquel poder, callaba cuando tenía ante sí escenas tristes y buscaba la manera de hacer más fácil el paso a través de la situación que les esperaba. A medida que fue creciendo utilizó también ese don extraño para protegerse y amortiguar su ración de dolor y desilusión ante la actitud propia y ajena.
Murió sabiendo con exactitud cuándo y cómo, feliz de haber vivido tanto tan anticipadamente.

© Coeliquore

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22 Respuestas a “Rosa, rosae

  1. Qué final más fuerte. Por ahí dicen que el tiempo es cuestión de perspectiva: “el pasado, el presente y el futuro suceden aquí y ahora… En el mundo sutil”.

  2. …El mundo sutil. Sí, yo también lo creo. Por eso, quizás, se pueda arreglar un mal pasado con un buen presente. Y diseñar un futuro con los aprendizajes de ambos. No sé. O tal vez no.

  3. ¡¡¡ Le has puesto bien el apellido: Campomares !!!. Huele a rosas y tiene los ojos del color del fondo del mar. No sé porqué, pero me recuerda a alguien que conozco…
    Yo eso de saber cuándo y cómo me voy a morir, no. Por favor.

    • Fíjate que es la primera vez en que pongo apellidos…
      Pues a mí no me importaría saberlo. La verdad es que en esta vida quiero estar consciente de todo: así lo pedí cuando dí a luz, cuando me puse mala, cuando todo todo. No me importaría saber cuándo me estoy muriendo, y así poder despedirme, si no lo he hecho antes, de la gente que quiero.
      Ese parecido que dices,¿te refieres físicamente o por la escritura?

    • Sí, el factor sorpresa, aquello de qué nos traerá el nuevo día es uno de los alicientes de vivir.
      Aunque yo, por pedir, quisiera tener algún detector de las malas intenciones. Más que nada, para evitarme algún que otro sopapo.
      Abrazote para tí, Zeppy

  4. La extinción de las palabras decisión, riesgo… la presencia de un destino inmutable, conocer sin poder cambiar… No sé si querría ese don… ¿Cómo vivir sabiendo de por sí lo que te va a suceder? ¿Cómo vivir sabiendo de antemano quién serás en tres, diez, treinta años? Aportaría seguridad, es cierto. Pero, ¿y si no te gusta lo que serás? ¿No habría opción de ELEGIR otro camino?
    Me gusta ella, la descripción que haces me inspira paz… Un abrazo, Coeliquore!!

    • Intentaba reflejar cómo se podría sentir ella, sabiendo el porvenir. Siendo cabezota, conocía también de antemano cómo iba a actuar, a veces sin ni siquiera querer cambiar lo que era erróneo, porque sería cambiar su forma de ser. Uffff, efectivamente, es un don que te llega pero que no eligiríamos.Y que quitaría la sal y pimienta del día a día.Es, más que un don, una carga, con la que la pobre Olga tuvo que vivir.
      El perfume de las rosas y el fondo del mar: lo más hermoso de este mundo para mí. Y apaciguantes, también.
      Un abrazo grande,CBB

  5. Los dones visionarios solo los poseen personas inteligentes, saben cuando y donde utilizarlos, y quiero pensar q siendo una brujita tan perspicaz hará un uso positivo de tan preciado poder. Y distinguir las almas buenas de las demoníacas, perversas y rastreras es una gran ventaja.
    Bonito, curioso y agradable relato.
    Un abrazo.

    • Creo en la clarividencia, y sé que hay gente que tiene ese don. No me gusta que lo exploten de forma comercial, pero sí para ayudar a los demás y/ o a sí mismos. Lo que no sé es si eso tiene que ver con la inteligencia o no. Es un don, como el pintar bien, tener facilidad para la música o la escritura. Ni más ni menos.
      Beso

  6. Como siempre me encantan tus relatos.Yo creo que ese don sería difícil de aceptar pero todo un lujo de poseer.Yo también he querido ser siempre consciente de todas las situaciones que me han afectado,prefiero estar con todos mis sentidos en funcionamiento.
    A mi también me gustaría saber cuandos se acerca el momento de cambiar de dimensión,pero solo el tiempo suficiente para dejarlo todo bien.Creo que todos debemos tener la maleta preparada siempre.
    Besos.

  7. “Difícil de aceptar, pero un lujo de poseer”: ¡buena definición!!!
    También prefiero creer que morir es sólo un cambio de dimensión. Y lo de tener la maleta preparada siempre es un buen consejo, que intentaré aplicarme, porque no queda otra.
    Te veo muy lúcida e inspirada últimamente.
    B7

  8. Hay personas que funcionan como describes a “Olga Campomares”, que conocen por intuición (sin tener conciencia del cómo) muchas cosas. Pienso que es un “capacidad”, que como bien dices, no se debe utilizar para beneficio propio. Pero lo que sí puede hacer cualquiera, es fijarse en cómo actúa ahora, porque en función de ello, podrá predecir su futuro sin problemas.

    • Sí, existen. De hecho, conozco a alguna de ellas bien de cerca.
      La última frase tuya, sin embargo, me ha dejado algo intrigada: “cómo actúan ahora,,,en función de ello podrá predecir su futuro”.¿ Indica eso que no hay margen para el cambio?

      • Precisamente es lo contrario. Lo que está ocurriendo ahora, es el fruto recogido de lo que se sembró en el pasado. Con los pensamientos, sentimientos y voluntad que AHORA manifestamos, estamos condicionando el futuro. Bueno, esto es para los que creen en la “causalidad “, y toman conciencia de ello. Para los que creen en la “casualidad y en el azar”, es lo mismo, pero asumen que todo son accidentes fortuitos y nada es responsabilidad propia. El mundo para ellos es una lotería. En pocas palabras, que si siembras “pepinos”, no esperes recoger “melones”, porque solamente podrás cosechar pepinos..
        Un saludo cordial

  9. Me encanta tu historia.Como bien dices estas personas las hay,estan ahí, es gente muy especial,buena gente,por lo menos lo que he visto. De pequeña mi madre me llevó a ver que le decian de mí futuro porque estaba muy malita. Todo eran esperanzas y bueno augurios y aquí estoy vivita y coleando, Besos

    • Gracias, Charo. El nombre es también un homenaje a alguien que se llama así…
      La mayoría de las personas tocadas con ese don sí, son buena gente. Aunque hay excepciones.
      Lo tuyo es una de esas maravillas de la vida, por la que no dejo de sorprenderme.
      ¡Y que sea por muchos años más y que yo también lo vea!!!!
      Bss

    • ¡Anda, Silvia,qué sorpresa y qué alegría!!!!!: bienvenida a este tu blog (también, claro, si quieres)
      El buen olor, el perfume…mmmmmmmmm: la tal Olga debía tener tanto el lado femenino como el masculino bien desarrollado, porque olía a ambos.
      B7

  10. Caray!!! Esta Olga es una máquina: bella, bienoliente, adivinadora, intuitiva, respetada…me gustaría oler así de bien, no es yo que huela mal, pero me gustan las personas que huelen a limpio permanentemente.

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