Mi vida sin mí

          ¿Qué harías tú si te diagnosticaran una enfermedad grave y te dijeran que sólo te quedan dos meses?.

          Tras el shock inicial,  Ann se pone a pensar y elabora una lista de las cosas que quiere hacer antes de morir. Luego, graba cintas para que sus hijas las escuchen en cada cumpleaños hasta los 18.  Y a todas las personas a las que quiere les dedica también una ( alentándoles a vivir porque, como ella bien sabe, la vida es corta y no hay tiempo que perder). Pero no les dice lo que le pasa, para que en este pequeño plazo en el que aún estarán juntos no sufran.

           Ví por primera vez esta película cuando se estrenó, en 2003. Recuerdo que lloré mucho, pero que me pareció buena a pesar de las lágrimas ( el drama no es un género que me agrade). Estos días me ha vuelto a la memoria y no he cejado hasta conseguir verla de nuevo. Me sorprende ( y aterra) lo que le diagnostican. Pero en vez de llorar a moco tendido como esperaba, esta vez la entiendo mejor y me dejo llevar.

           Me gustó su banda sonora, tan dulce, con temas de Blossom Dearie y Gino Paoli. Los diálogos, las frases ( algunas como “No sientes nostalgia  por la vida que no tendrás, porque los muertos no sienten nada, ni siquiera nostalgia” y aquella en la que refiriéndose a los hijos dice “Rezas porque tengan momentos de felicidad tan intensos que cualquier pena parezca pequeña a su lado”, me impactaron sobremanera). Y el uso que hace de la cámara lenta (que la distancia de los demás, que viven sin pensar  en que ésto se acabará).

          Una película que no se regodea en lo sentimental sino que trata la enfermedad y la muerte con gran dignidad.  Bella y recomendable, y sobre todo, dedicada a la vida.

27 Respuestas a “Mi vida sin mí

  1. ::: No la he visto.

    No sé lo que haría, o las cosas que haría, antes de cascarla. Creo que no muchas, seguro, pero sí sé que tendrían que ver con mis hijas; y con algo de lo que he escrito.

    Y echaría algún polvo que tengo en la recámara, un polvo de muerte.

  2. Los que somos padres pensamos primero siempre en los hijos. Los de la protagonista eran pequeños, los míos son adolescentes, pero te preocupas igualmente porque estén cuidados, que sepan defenderse, que salgan adelante…
    Lo del polvo, por descontado. Me ha hecho gracia tu expresión “que tengo en la recámara”. Más de uno y hasta morir😛
    “Fumar y beber todo lo que quiera”, decía Ann. Yo he fumado mucho, pero me encendería algún cigarrito también, porque siempre me encantó. Un buen gin tónic con limón y angostura. Y entraría a saco en una pastelería, a comer dulce hasta que me duela la tripa.
    Cantarle las cuarenta a alguno y hacer algún viaje que tengo pendiente. En fin, no sé.

  3. Dejaría este trabajo de mierda que tengo y me iría con mi novio a una playa de Ibiza, a dormir al raso y tomar el sol, todo sin protección: ni cremas, ni condones, ni techo.
    Un beso grande.

  4. Se supone que una parte de nosotros -al menos una parte, no importa dónde se encuentre- debería vivir la vida como si cada día fuera el último. Hace años que yo tengo una parcela reservada para ese fin. La muerte no puede ser más que una parada de autobús, y si llevas algo esperando no te sorprende, sólo eso. Sobre lo de Ibiza tampoco es la repera, yo llevo aquí 20 años y estoy hasta el moño. Si miro hacia la derecha sólo pinos, si es hacia la izquierda sólo mar. Así que pronto me mudaré no os digo más.
    Besos coeliquore, y a vosotros, extraños encantadores,

    Nená

    • Vivir cada día como si fuese el último: cierto. Pero a menudo lo olvidamos, aplazamos, pensamos en que mañana haremos realidad nuestros sueños y ese mañana nunca llega…hasta que es demasiado tarde.
      Me gusta tu metáfora: “la muerte no puede ser más que una parada de autobús”.
      Creo que éso es lo que le gustaría a Soraya: pinos y mar. Aunque, como dices, tú que llevas mucho tiempo allí, también cansa.
      Besos, Nená

  5. No la veré, gracias. Me pone nerviosa toda esta temática. De la muerte diré como Woody Allen: “espero no estar allí cuando llegue”.

  6. La primera vez que la vi estaba aún en el colegio, tendría 14 años o menos. Me era incomprensible su actitud al dejar de luchar… Poco a poco he ido entendiendo que los finales son muy importantes, al punto de marcar el alma de algunos. Lo que más me gustó: los sonidos de la lluvia.

    • Pero es que cuando a uno sólo le dan dos meses de vida es poco lo que se puede hacer, por eso ella prefiere que nadie sepa nada y que la vida siga su curso.
      Los finales que marcan el alma, sí. Y la lluvia: ¡qué preciosidad!!!!!

  7. me gustó la película cuando la vi

    y el marido no me gustó ¡me encantó! ya lo tenía “fichado” de la serie Felicity

    me encanta viajar y supongo que me gustaría hacerlo en mis últimos días, aunque todos sabemos que el lugar más hartible del mundo cambia una barbaridad según con quién lo disfrutes, tanto es así que infiernos de asfalto se pueden tornar paraísos

    quizás me sentaría debajo de un árbol o junto a un río y me quedaría allí…sin moverme

    • Ese chico, tu fichaje, además de ser guapísimo tiene una sonrisa encantadora. No lo conocía, veo poco la tele. También esta película me descubrió a Leonor Watling, a la que sigo desde entonces.
      Sí, los viajes según con quien pueden ser maravillosos o todo lo contrario. Dicen que viajando se conoce del todo a las personas. Quizás yo este último ( o penúltimo viaje) lo haría sola. O con mucha gente, a modo de despedida.
      Sentarse bajo un árbol o junto al río es una forma bella de aceptación, muy zen. No sé si sería capaz, o me darían ganas de salir corriendo… Pero me encantaría tener esa serenidad que mencionas.

    • Sí, comparto opinión. De lo mejor de ella, aunque me gusta casi todo. Y resulta inesperada, porque en ese contexto en el que empieza te imaginas que se tratará de una historia dura y es una historia vitalísima.

  8. Me gusta el cine de Isabel Coixet (salvo “Mapa de los sonidos de Tokio”, se le fue la pinza). Ésta de las que más, aunque mi preferida es “La vida secreta de las palabras”. Es cierto que el tema es de los que dan yuyu, pero el tratamiento es excelente, sin sentimentalismos de sobremesa. Contada es para huir, pero su mérito está en el modo de contarla. Creo que es una apuesta por la vida de quien se enfrenta a la muerte. Aunque parezca extraño, salí del cine con los ojos húmedos y una sonrisa en el rostro.

    • También “La vida secreta de las palabras” me gustó mucho. Y “A los que aman”. Y “Cosas que nunca te dije”. Con el “Mapa de los sonidos de Tokio” coincido: no la entendí (aunque confieso que me gustó alguna escena erótica).
      Parece paradójico pero no lo es: enfrentarse a la muerte con un canto a la vida.
      Bienvenido al club de lágrimas con sonrisa🙂

  9. No la he visto, pero siempre me ha llamado la atención ese pensamiento de: “hacer cosas, cuando nos pronostican la muerte en un plazo corto de tiempo”.

    Primero, todos vamos a morir, ¿lo tenemos claro?.
    Segundo, quizás dentro de media hora, o dentro de cincuenta años. No importa.

    ¿Por qué tenemos que esperar a un “pronostico de muerte”, para vivir como “realmente” queremos (o podemos) hacerlo?. Si no vivimos como pensamos que debemos hacerlo, ¿Qué “cojopámpanos” hacemos?. Malgastamos nuestro precioso “tiempo aquí” esperando ¿qué?.

    No olvidar que la vida es una enfermedad mortal de transmisión sexual. Aprovechemos cada día como si fuese el último (porque uno de esos días será el último). ¡Feliz ahora!

    • Tienes razón. Pero creo que es inevitable que, cuando nos dan un plazo tan corto, hagamos cosas que no hacíamos pero que nos apetecían, tal vez siguiendo la prescripción de un médico.
      Vivir el ahora, sí: lo único que tenemos.
      Me anoto “cojopámpanos”: suena bien…jejeje

  10. No he visto esta película. El título me atrae. Me llama la atención el vínculo que establece con algunas escenas que narras como la de grabar cintas para sus hijas, ese estar no estando. También me resulta atractivo por todo lo que contienen las palabras que lo configuran, “Mi vida sin mí”.

    Para la vida me conformaría con mantener intacta la ingenuidad, y si en algún momento me fuera arrebatada, quisiera recuperarla. No desearía perder la capacidad de ilusionarme y sorprenderme, la frescura de sentir por primera vez un sabor, la lluvia, o el mar.

    ¡Un abrazo bien fuerte, Coeliquore!

    • No dejes de verla, te encantará: yo la encontré en youtube, pero ahora llevo un buen rato buscándola para enlazártela aquí y se me resiste…
      La idea de las cintas, de escuchar su voz (diciéndoles cúanto les quiere, lo que han significado en su vida, dándole consejos que cualquier madre daría a sus hijas) es precioso, uno de los detalles más lindos de la peli, cierto.
      La ingenuidad, la primigenia, pienso que nunca se pierde, aunque haya momentos de la vida que nos la quiten. Como dices, la capacidad de sorpresa, la ilusión por vivir, es lo que nos hace disfrutar de lo que la vida nos trae. Y es maravillosa.
      Otro abrazo fortísimo, Clothbbi.

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