El círculo de la tinta

Aquella manida frase que decía que escribimos desde el dolor está resultando , sorprendentemente, cierta en mi caso. Cuando he estado mal, la escritura me ha salido a borbotones. Ahora que me hallo medianamente tranquila y feliz, no hay manera: por mucho que lo intento, no logro crear nada bello que tenga un cierto sentido.

Cabezota por naturaleza, me obligué hace unos meses a escribir a diario: para disciplinarme, para no perder la práctica. Se está convirtiendo en un deber del que me veo huyendo a la que me descuido. He pensado incluso en apuntarme a algún taller de escritura donde ejercitarme . Pero tampoco.

Mi blog, en el que solía haber al menos un relato mensual, parece ahora la bitácora de alguien relacionado con el mundo de la imagen: fotos, carteles, vídeos. Como mucho, una pequeña frase acompañándoles, a modo de pie de los mismos. Siento que tengo un compromiso con mis comentaristas, que les debo más que un simple objeto seleccionado de internet. Sin embargo, ni siquiera esta presión (autoimpuesta, es cierto) logra nada.

¿No sería más coherente aceptar la realidad?. Después de todo, si he de elegir, me prefiero sana y sin escribir a enferma y escribiendo. Aunque, puestos a pedir, me gustaría poderlo hacer desde la salud y la alegría.

20 Respuestas a “El círculo de la tinta

  1. Está claro que escribimos desde nosotros, pero echa un vistazo fuera, hay tantas cosas ahí, aquí, un poco más allá. Tú tienes unos ojos grandes y eres reflexiva, aparca tu serenidad y mira. Detalla lo que ves e imagina, dale la vuelta, supón, inventa, saca conclusiones sin miedo, ríete de las cosas. Escribir cuando estás melancólico es productivo es cierto, porque es más una necesidad, tienes que bajar esa fiebre que te consume, quitarte ese mal. Pero cuando estás bien, lo único que tienes que hacer es invertir el proceso, absorber lo que el mundo te ofrece, y devolverlo a través de tus ojos.
    Un abrazo enorme,

    Nená

  2. Me pasa muy parecido, cuando me deprimo escribo sobre mundos paralelos, galaxias que detonantes persiguen amantes olvidados. Feliz, pleno y realizado, me cuesta escribir… Si escribo, lo hago de manera tan breve que siento vergüenza ¿será por eso que los monjes zen tendían a escribir cortas frases? Te daría un consejo: incursiona en el haiku (un estilo de poesía japonesa). No quita tiempo, nada es forzado, y por supuesto, se puede escribir de la felicidad con alta calidad. Si eres feliz y sana, y eso implica no escribir, prefiero este blog hecho un desierto. A tus lectores y comentaristas sólo les debes tu espontaneidad. Debes ser fiel a ti misma, a tus sentimientos, a nadie más. Algo me alegra de este post: estás bien.

    • Vicky: lo que dices sigue constatando aquello que ya sabemos hace tiempo:que somos muy parecidas. Escribiré más 55 e intentaré lo de los haikus, aunque probé con ellos una vez y se me resistían también…
      Sí, estoy bien y más feliz de lo que esperaba: es bueno sentirse así, me gusta.

  3. Personalmente experimenté algo similar pero a la inversa. Estando bien era un torrente y estando mal era una cansina de mucho cuidado, por lo que opté por otras vías. Hoy, poco a poco, trato de reencontrarme. ¿Cómo? Escribiendo, dibujando, y tratando de realzar a la mujer que soy (o, mejor dicho, que pretendo volver a ser) y no la pesada autopunitiva que fui. Por experiencia personal, si dejaras de escribir, lo echarías de menos una barbaridad. Los lazos que surgen en los blogs son fuertes y se extraña a los comentaristas muchísimo. Al final volverías pero dándote cuenta de todo lo que has perdido en el camino y el error que fue dejarlo. Sigue, Coeliquore, sigue. No lo dejes. Tienes mucho que ofrecer: la alegría del mar, los conflictos idiomáticos, millones de reflexiones sobre el beso perfecto, la espontaneidad que menciona Vicky (una de tus señas de identidad sin duda alguna)… Tu día a día está lleno, absolutamente lleno de cosas maravillosas y tú tienes la sensibilidad para extraer el jugo de todo ello y regalárnoslo en forma de palabras… sé que sí… quiero verte sana y alegre… y… si puede ser, escribiendo… quizá debas dejar más tiempo entre post y post… darte tiempo… pero no te vayas, ¡no te vayas! Dejarías un gran vacío. Millones de besos, guapetona. Nunca nos hemos visto pero, ¡me encanta tu sonrisa! ¡MuuuuAc!

    • Clothbi, aunque funcionemos al revés me siento totalmente comprendida. Intentaré distanciar los posts, a ver qué pasa (aunque me de bruces con el muro de mi propia impaciencia). Y tirar por la ventana ese absurdo sentido del deber.
      Besos grandes y chicos

  4. pues si estás medianamente feliz, a los lectores de tu blog que nos den por.. ahí! el dolor es un motor inspirativo fantástico, pero el coste es muy alto, oye, no merece la pena, en el estricto sentido de la expresión. las letras llegarán, seguro, fluidas, sin autoimposiciones. y nosotros las disfrutaremos, felices si tú estás feliz!🙂

    • Gracias por la incondicionalidad, sobre todo por lo de “felices si tú estás feliz!”.
      Y no, que no os den por ahí: los lectores, los comentaristas, sóis lo mejorcito del blog, mi auténtico círculo de tinta. Soy yo la que tiene que cambiar el chip en lo que me exijo.

  5. Si te pido relatos, es porque me gustan tus escritos.
    Si te tomas tu tiempo, volverás a escribir fluidamente.
    Si estás feliz, me alegro y comparto tu alegría.
    Si…zzz (¡¡ acabo de llegar de Zaragoza !! )

  6. Pues no hace falta que escribas relatos si no te salen ya. Tu blog es variado y tiene múltiples secciones interesantes. No te preocupes.

  7. Mejor bien de salud y ánimo. Lo del blog es más circunstancial, por muy esencial que sea. A mí me gusta lo que escribes, pero cada uno tiene sus ritmos y cadencias, sus deseos. El ritmo del cuerpo (¿o era el alma?) se impone. De modo que haz lo que te pida el body o the soul.

  8. Es que no tengo punto medio. Cuando estoy con algo, tiene que ser a tope y, claro, me agoto. Me creo necesidades donde no las hay y yo misma me agobio. En fin…
    Para mí, tanto monta monta tanto: alma y cuerpo son lo mismo. Somos todo: body and soul.

  9. Pienso que la “inspiración” es una “gracia”, que tiene como condición sine qua non que estemos siempre dispuestos o atentos. Quizás por eso, cuando “estamos malitos” o en “stand-by” con respecto a la vorágine de actividades que nos presenta este mundo, hay más probabilidades de “tener” esas inspiraciones.

  10. No había leído este post, pero ahora que lo hago te contaré una impresión que he tenido yo siempre: A mí me gusta escribir, y siempre he querido ser escritora. Antes me salían historias de todas partes, tenía libretas y libretas de ellas (casi todas inconclusas porque antes de terminar ya me había desinflado y cogido una nueva). Y llegó un momento en el que dejé de tener tiempo, y también ganas, al primero lo secuestró la universidad, a las segundas se las llevaron el repetidos fracasos en concursos literarios y la falta de ideas (porque a mí también me pasa que cuando estoy feliz, la pluma se me queda sin tinta). Y así estuvo mi vocación en conserva no uno ni dos, sino hasta casi 5 años, malviviendo en algunos párrafos escritos al azar. Eso sí, leer seguía leyendo por los codos que yo tengo muy arraigado aquello de que para escribir bien hay que haber leído mucho antes.
    Vargas Llosa decía que él se sentaba religiosamente 3 horas a escribir todos los días, quisiera o no, era cuestión de disciplina. Stphen King decía exactamente lo mismo. Yo me veía incapaz de perder cada día 3 horas delante de un folio en blanco y me dí cuenta de que, sin presiones, de vez en cuando me sentaba y por algún motivo salía algo interesante que atesoraba con cariño. Antes escribía a golpe de experiencia o de mala experiencia, para ser verdad (es cierto que las épocas felices son poco productivas en general, ya decía Marcel Proust que la adolescencia es la más fructífera y yo añado que cualquier época baja lo es), ahora escribo cuando tengo algo que decir, independientemente de mi estado de ánimo. A veces brota de forma natural, pero para mí, es mejor tener 10 líneas en 1 año pero que hayas disfrutado escribiendo, que tener 10 páginas que te han costado la vida (literalmente) o el buen humor.
    Yo prefiero verte sana y feliz, además me encantan las fotos que pones. A mí, como comentarista, no me debes nada más, que una sonrisa🙂

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