Legado

Las casas conservan el alma de quien vivió en ellas. Julia lo sabe bien, porque desde pequeña se acostumbró a frecuentar patios, habitaciones y libros escuchando risas, ternura, secretos, miedo.
Por éso no le extrañó que, mientras visitaba la de Miguel Hernández, le diera un vuelco el corazón y rompiese a llorar bajo la higuera.
© Coeliquore

28 Respuestas a “Legado

  1. Me gusta la idea de que las casa mantienen algo de nuestras almas, y que conservan como un secreto a voces nuestros espíritus. Bonito post, puede ser el principio de bonita historia, que merece ser continuada, ánimo que escribes muy bien.

    • Esa idea la tuve clara siempre, porque la he sentido. He estado en casas donde nada más entrar notaba alegría y caricias al alma, otras en las que la repulsión me hacía salir corriendo (afortunadamente las que menos), muchas donde las paredes me contaban sucedidos, vivencias de sus habitantes. En Orihuela, cuando fui con mi amiga Julia a ver la casa del poeta, sentí una tristeza tan grande que no pude parar de llorar. No sé…
      Las 55 son pequeñas historias que tienen ese número de palabras. Generalmente, sí, sirven de comienzo de unas más largas, Que podéis continuar vosotros también. Atticus lo ha hecho en más de una ocasión.
      Y no Ada, yo no escribo muy bien. Si quieres disfrutar leyendo de quien sí lo hace como los ángeles, pincha en el blog de CrisC, http://www.criscractal.wordpress.com: cualquiera de sus posts son de una belleza y de un dominio del lenguaje extraordinario.
      Besitos, guapa

      • Muchas gracias por lo que me toca. Aunque no estoy seguro de que sea un halago: nunca segundas partes fueron buenas (salvo en la peli “El Padrino”). La historia de Miguel Hernández es triste como pocas; y la de Antonio Machado, y la de este puñetero país que parece que solo es capaz de solucionar a puñetazos las discrepancias.

        Coincido en que no escribes muy bien. Ni yo. Ni nadie. Bueno: estaba Borges. Los demás nos aproximamos, nos esforzamos como alumnos aplicados. Pero nada, que no sale la obra maestra. Así que aquí estamos un post tras otro, con más o menos fortuna.

        A mí sí me gusta cómo escribes. Y de lo que escribes.

      • Joé, Atticus, con lo caballeroso que te hacía pensaba que me ibas a decir que escribía bien😛 …
        Éso, aquí estamos, post tras post y no sale la obra maestra…jejeje: quién sabe si insistiendo algún día aparezca, como caída del cielo o por arte de la magia potagia.
        Me gusta que te guste cómo escribo y de lo que escribo. Gracias y beso

        Pd: no sólo está Borges (que sí, que también). ¿Qué me dices del Vargas Llosa de “Conversación en la catedral”, de García Márquez, de Ángeles Mastretta…? Por no hablarte de los anglosajones, que son mi especialidad.

  2. Es curioso que utilices un elemento botánico como la higuera. Da Vinci sabía muy bien que cuando ponemos una flor, o un árbol, transmitimos un fuerte mensaje. Y sí, definitivamente, he vivido en casas donde la gente sufrió, y aprendí cosas maravillosas, desarrollé habilidades increíbles, pero sobre todo, aprendí que el dolor no era lo que quería. Desde siempre los espacios me hicieron reír, llorar, correr… Amar.

    • En la casa museo de Miguel Hernández, la higuera es el árbol dominante. Se sabe que pasó muchas horas bajo su sombra, leyendo, escribiendo. En su dormitorio sentí amor, también, sobre todo. En la higuera, una tristeza inmensa, me sorprendió.
      Como siempre, hermana de allende los mares, tú y yo compartiendo experiencias…🙂

      Pd: los 55 van dedicados a tí, que sé que te gustan y me animas a escribirlos.

  3. Buenas tardes… Las sombras de los lugares,
    son las huellas de los que no están,
    como dice la canción:
    “Ya no vive nadie en ella,
    a la orilla del camino silenciosa está la casa
    se diría que sus puertas se cerraron para siempre,
    se cerraron para siempre sus ventanas.

    Gime el viento en los aleros,
    desmoronanse las tapias,
    y en sus puertas cabecean
    combatidas por el viento las acacias,

    Dolorido,
    fatigado de este viaje de la vida,
    he pasado por las puertas de mi estancia…”
    Gracias

    • ¿Tu primer 55????: ¡pues no los aparentas, se te ve joven y bella!!! jejeje…
      Si te ha conmovido, entonces algo he conseguido (¡viva el ripio!!!).
      Gracias por lo de precioso: preciosa eres tú🙂

    • Gracias, raúl. Sí, envuelve y sumerge, es un sitio especial, mueve el alma.
      Cuando era chica, vivía cerquita de la de Galdós y muchos domingos los pasaba allí: mientras mis padres iban a misa, yo pasaba el tiempo recorriendo cada rincón, bajo la atenta mirada del guarda, que era amigo de la familia. Cuando salía, me entraba un mal genio y unos nervios de mil demonios…: no sé si él era así, pero en aquella casa había mucha autoridad🙂

    • Prefiero no saberlo, es algo que me supera y me llena de impotencia y dolor. Un viernes de hace unos meses intenté poner un post sobre los desahucios y no pude, me resultaba imposible. Quien vaya a vivir allí, no quiero imaginar lo que le espera…
      Pensé no publicar el post, por todo lo que está pasando, pero luego me dije que tal vez ayude a hacer consciente a la gente de lo que supone lo que está ocurriendo para el alma de los que se van…y de los que entrarán.
      Gracias, Romi, por pasarte y comentar. Y por lo de “lindo”: es un adjetivo muy canarión…🙂

  4. Releo el comentario que he hecho y me doy cuenta de que, a primera vista, hasta puede parecer grosero. Sorry. No quería decir que escribieses mal: al contrario. Pretendía decir que, si nos comparamos con los maestros, mejor lo dejamos todo y nos dedicamos a contemplar el paso del tiempo y las sandeces habituales. No es necesario ser caballeroso: escribes más que bien y a un grupo de gente nos interesa. Dejemos, pues, a Borges en su laberinto y a Vargas Llosa en su catedral. Por cierto, claro que me gusta, tanto que hasta cuando la historia no me llega me impregno de su estilo y de sus palabras tan “materiales”. Y Sabato. Y Camus. Y Zweig. Y (no todo) García Márquez… De los británicos mejor no hablo: los conozco poco. Pero Orwell está en mis altares, aunque no sea del todo un clásico.

    Espero que me disculpes.

    • Jejeje…¡estaba bromeando!!!!. Claro que entendí lo que me decías, era por echar unas risas.
      Ya sabes que las tentaciones de dejar el blog son grandes, sobre todo cuando entra el bloqueo y no sabes qué escribir. Pero bueno, aquí seguimos ( y hasta Clothbi volvió).
      Disculpado queda usted, Mr Atticus Finch🙂

  5. Algunas casas tienen “alma”, la de los que las habitan y procuran que sea una extensión de su propio ser.

    También hay casas “desalmadas”, de todo tipo, algunas de relumbrón y diseño.

    Recuerdo mi visita a las casas de Lorca: la de la huerta de San Vicente, en Granada, y la casa donde nació en Fuentevaqueros. Me emocioné en ambas.

    • Sí, están las de los que intentamos que sea un lugar en el que sentirnos felices y donde fluya todo lo que nos gusta. Y esas “desalmadas” que tú dices, que sólo se llenan de apariencias y frialdad (seguramente, igual que sus dueños)
      He estado muchas veces en Granada, nunca me atreví a ir a los dos sitios que mencionas: seguro que la emoción también me hubiese sobrecogido: la vida, las casas, el alma, la belleza de aquel poeta reflejadas en cada uno de sus rincones.

  6. Una bella entrada. Las personas sensibles detectan esa “energía” que impregna las casas (y las cosas). Y esta “energía” depende de la “intensidad emocional del Ser” que la habita (o la ha habitado).

    Qué curioso, en la simbología esotérica, “la higuera” es el árbol que representa la iniciación.

  7. Yo también creo éso que dices: la energía permanece en las cosas y en las casas. Y es posible percibirla, sobre todo si estamos en un estado receptivo y sensible. Lo único que no me gusta es que cuando esta energía es negativa, también se sufre su presencia…ufff.
    No sabía el significado esotérico de la higuera. Pero tras el olivo, es mi árbol preferido.

  8. Es interesante la cantidad de interpretaciones que se dan a un mismo relato, según quién sea el que lo lea y su manera de entender la vida.

  9. Sí: los que creen que las casas son prolongaciones nuestras, los que hablan de energías, los que piensan que el alma lo impregna todo y queda aún cuando nos vamos de este mundo, etc.
    Por cierto, ¿cúal es la tuya?🙂

  10. Me ha gustado mucho esta entrada, Coeliquore. No solo por la admiración que siento por Miguel Hernández. También por los recuerdos de infancia que traen a mí las higueras y, especialmente, por tu gran sensibilidad. Gracias, Coeliquore. Lograste emocionarme. Besos.

    • Gracias, Clotho. Tienes recuerdos infantiles ligados a higueras: es bonito pensar que, como dice Josevi, son el árbol de la iniciación y que hay un paralelismo con tu iniciación como persona también. Me alegra haberte emocionado: tu poesía, tus escritos siempre lo hacen conmigo.
      Besos y abrazos

    • “Nanas de la cebolla”, triste y bonito, sí. Todo Miguel Hernández es ambos adjetivos a la vez.
      Recuerdo que, siendo muy chica, recité “El corazón es agua” ante un montón de niños del colegio, aún me lo sé de memoria. Y veo sus caritas boquiabiertas…
      “El corazón es agua
      que te acaricia y canta.
      El corazón es puerta
      que se abre y se cierra.
      El corazón es agua
      que se remueve, arrolla,
      se arremolina, mata.”

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