Nombres

nieve1         Mis abuelos vivían en la calle del Cementerio, así llamada porque se trataba de una cuesta inmensa que empezaba nada más entrar en el pueblo y finalizaba a las mismas puertas del campo santo. Mi casa estaba en el callejón de las Nieves, una de las bifurcaciones de la anterior.

        Nací el día de Santiago, durante las fiestas patronales. Me iban a llamar como a él. Pero acabé llamándome Vicente, como mi progenitor.

      Tras comprobar que todo había ido bien y que yo era un niño sano y gordo, mi padre fue a la cantina de mis abuelos a celebrarlo con sus amigos, como hacían los hombres de aquellos tiempos. Interrumpiendo risas, abrazos y brindis, entró un desconocido vestido de guardia civil y, aturdido por su propia borrachera,  le disparó dos tiros en la cabeza. Aquella tarde, en el corazón del mes de julio, rompió a nevar.

© Coeliquore

 

 

16 Respuestas a “Nombres

  1. Has alcanzado un nivel de prosa que casi puedo tocar a Vicente. Me es inevitable (aunque puede sonar odiosamente comparativo) recordar los libros de realismo mágico con los que crecemos en mi país: mariposas amarillas, mujeres que se elevan, pueblos costeños a la deriva entre la música de cantina y los coroneles perdidos.

    Por otro lado, la foto me gusta mucho. De principio a fin creaste una atmósfera; en ese pequeño mundo lograron colarse muchas miradas. Debo confesar que la única nieve que he visto en vida, es la que reposa en los hielos perpetuos de los nevados y cumbres ocultas en la geografía de mi tierra natal.

    El corazón de julio late al ritmo de los borrachos, huele a tumba, enamora a los dioses y nos habla sobre el cambio: “siempre hay retoños donde reposa un cuerpo”

    Me gustó mucho, aunque es demasiado triste.

  2. He bebido de esas fuentes que mencionas. Esa literatura me encanta, me fascina. Salvo el elemento mágico que añado, el resto ocurrió en realidad: es otra de esas historias de familia que muchos prefieren no recordar. Lamento que si no las distancio, éste se convierta en un blog triste…
    Por otra parte, las islas donde nací deben parecerse bastante a tu país, tanto en costumbres como en paisajes: yo tampoco vi la nieve si no era en las cumbres, hasta que llegué a tierra peninsular.
    La foto y el título forman también parte del relato, siempre. Al menos en los míos. Me alegra que te guste.
    Un nacimiento y una muerte: todo el mismo día, con pocas horas de diferencia: ¡tristísimo, desgarrador!!!. Cuentan que a la madre, cuando supo la noticia, se le cortó la leche y se le paró el corazón. Sólo el niño llorón logró traerla de nuevo a la vida.

    • Esa era la finalidad del relato: dejarnos como nieve de julio. Gracias por lo de “genial”, raúl: me fío de tu juicio filológico🙂
      Ahora me gustaría ser capaz de crear alguna vez algo divertido. Las historias del bagaje familiar son casi todas tristes, se me quedan sólo las anécdotas raras, las tristes, pocas veces las graciosas. Me gustaría poder imaginar algo que lleve al lector a la risa. Lo intentaré.

  3. Escuché hace tiempo decir a alguien que sacar las historias tristes que tenemos guardadas dentro del almacén de los recuerdos familiares servía para liberar a generaciones. Yo creo que eso es lo que estás haciendo aquí y que lo haces bien.
    Ahora, no te demores en las historias de risas que prometes😛

  4. No lo entiendo. En el día a día soy “molt de la broma”, que dirían los catalanes. Pero cuando me pongo a escribir, me da por hacer historias trágicas. En fin, no sé, me lo haré ver🙂
    Las historias de risas necesitarán su tiempo porque me parece que no debe ser fácil tornar un drama en comedia.

  5. Te entiendo más bien! Me pasa como a ti: si lees mi blog puedes llegar a pensar que soy una persona llena de sufrimiento. Que sí, lo soy, pero en el día a día suelo reír a carcajadas casi en cada momento! Una cosa no quita la otra. Pero cuando escribo lo hago casi siempre para expresar lo que suelo esconder, para liberar a esa parte de mí que también existe y a la que casi no le dejo asomarse. Y me hace bien.

    Así que no dejes de escribir tus historias porque sean tristes. Al fin y al cabo son parte de la vida. Y sacarlas a la luz hace bien.

  6. Gracias por tu comprensión y por tus ánimos. Cierto, son parte de la vida. Pero a veces pienso que la gente se aburre de leer historias tristes: después de todo es un blog público.
    ¡Ya sabía yo que teníamos más de una y más de dos cosas en común!!!!🙂
    Besetes

  7. Al finalizar la lectura sentí un cuchillo afilado, “ZAS”, cortando la respiración. Sin palabras. Lo inesperado me ha dejado muda. Un abrazo, Coeliquore.

    • Así es: ahora, hoy, estamos aquí. Mañana, dentro de un rato: no. Aceptar esa condición de vulnerabilidad y vivir como si no existiera: difícil, inevitable.
      De todas formas, una muerte violenta, un asesinato, un fatídico accidente…siempre nos helará el corazón: por inesperado, por injusto, por inhumano…
      Gracias por lo de “excelente”. Viniendo de vos, maestro en el arte de la escritura, es un auténtico piropo.

  8. La nieve y la vida se derriten, hay que aprovechar el momento.
    ¡Qué dura tragedia, Coeli!!!!
    CrisC, dices que la condición humana es vulnerable; yo diría que somos lo peor, los animales sólo matan por necesidad y su fidelidad es incondicional.
    Cuánto tiempo hacía que no me pasaba Coeli: tienes el blog fantástico, te felicito, un besazo.

    • Sí, “carpe diem”. Porque nunca se sabe cuando esta vida, que pocas veces valoramos en lo que realmente vale, puede acabar.
      Las tragedias forman parte de la vida, como decía más arriba Daibri. Pero los momentos felices, las alegrías, también. Lo uno sin lo otro no tendría sentido, tal vez.
      Somos animales de la peor calaña: de acuerdo. Mas no todos, afortunadamente también.
      Por no pasarte, no te pasas ni por tu casa. ¡A ver cuando retomas tu blog, que nos tienes a todos muertitos de jambre!!!! http://www.svenska122.wordpress.com

  9. Mejor frugales que saciados, gordos, con dolor de tripa, colesteroleros, diabéticos, cardiáticos, hipertensos, sin movilidad…todo esto y mucho más con un poco de dieta se soluciona, ya hay recetas mil para aburrir, mejor tu blog Coeli, es más imaginativo y escribes muy bien.

    • Tampoco hay que ser tan extremista. Tu blog tenía recetas fáciles y sabrosas, de ahí el encanto. Pero bueno, tú decides cuándo has de volver.
      Gracias por lo que dices con respecto al mío. No soy tan imaginativa, ni escribo tan bien, pero acepto los cumplidos.
      Besetes

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