Relato IV: KATIUSKAS PARA EL AGUA. Autor: KATIUSKA

Acabamos de volver de un viaje por Galicia. Hemos tenido suerte y no ha llovido mucho; eso es raro en estos días con lo que está cayendo. Sólo lo hizo en Santiago, pero así lo vimos en toda su salsa.

Cuatro brochazos de las cosas que más me han impactado:

Sta. Tecla, enclavada en un monte desde el que se ven unas panorámicas de las rías impresionantes y un poblado celta muy bien conservado. Me metí en un chiringuito en los que venden recuerdos para llevar a la familia. Digo me metí porque era una especie de cueva donde había una señora mayor despeinada, vestida con varios jerseys y chaquetas, unas encima de otras y un delantal de no sé qué color. No quedaba un hueco a su alrededor sin imanes, libros de signos, brujas sobre escobas de todos los tamaños, tarjetas, ceniceros….. Para comprar cuatro tonterías se me fue el santo al cielo y perdí la noción del tiempo. “Me embrujó” y por poco me deja el autobús en aquel monte perdido. ¡ Menudo sofoco!IMG_3980

La Torre de Hércules sigue en su sitio, desde la época de los romanos, recia, sólida, magnífica e impresionante. El mar de un azul intenso parecía vibrar y zarandearse con un enorme movimiento interior y, sin embargo, en su superficie ni una sola ola. ¡¡sobrecogedor!!!

Santiago de Compostela es una de las ciudades más bonitas del mundo, llena de peregrinos, extranjeros, estudiantes, visitantes, todos deambulando por la ciudad a pesar de la lluvia, a veces intensa y otras mansa y, de vez en cuando, lucía el sol.

Un gaitero debajo de una arcada tocaba una melodía celta; los visitantes con sus paraguas paseaban teniendo de fondo las piedras de la catedral.

Entramos a comer un caldo gallego ( patatas, grelos, hueso de jamón y chorizo casero). El camarero, ¡jo qué camarero! parecía sacado de una peli gótica, lo tenía todo menos los clavos: delgado, alto, pelo negro pegado a la cabeza, con mirada negra huidiza , tez cetrina, donde se traslucía la barba y se acentuaban los huesos de pómulos salientes, todo de negro parecían sobrarle algunas tallas de su ropa. Nos entregó la carta gastronómica con desprecio y sin tomar nota se fue a la barra.

Las katiuskas que nos llevamos volvieron sin usar, las dejaremos para otro viaje a Galicia porque allí siempre se debe volver

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3 Respuestas a “Relato IV: KATIUSKAS PARA EL AGUA. Autor: KATIUSKA

  1. De los celtas a los romanos, con leve paso por el medioevo (me refiero al camarero “gótico”). Qué viaje más hermoso en tres culturas, épocas y sociedades distintas. Se me viene a la mente Adriano y Antínoo, los druidas y los rostros oscuros de algunos sacerdotes. Lo que más me gustó: “El mar de un azul intenso parecía vibrar y zarandearse con un enorme movimiento interior y, sin embargo, en su superficie ni una sola ola”.

  2. Épocas, culturas, sociedades. Y un camarero gótico…: buena mezcla la de Katiuska.
    Bonita descripción del mar que está plácido por fuera pero bulle por dentro. Como muchos de nosotros, muchas veces.

  3. Bonito relato descriptivo. Después de esto, Katiuska ha de ir de “viaje a la Alcarria”, como C.J. Cela.

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