Relato IX: EL IRRESISTIBLE BRILLO DEL AZABACHE. Autor: NONA HURONA

Samuel llega pronto del campo y descubre que su hermana todavía no está en casa. Eso significa que ha perdido el tren de las seis, lo que le da un plazo de casi una hora para hacer lo que le venga en gana.

 

Baja al garaje y abre el viejo armario de su difunta madre. Muy excitado pasa las perchas de derecha a izquierda mientras decide qué va a ponerse. Se viste deprisa, el corazón le late rápido, fuerte, respira con dificultad por la ansiedad que le provoca la travesura que está cometiendo.

 

No es la primera vez que su hermana le ha pillado vestido de mujer. Hace años lo sorprendió en su propio cuarto, recostado sobre almohadones con su ropa interior. Se abalanzó sobre él fuera de sí gritándole “maricón” mientras él lloraba y se protegía la cara. Le amenazó con echarle de su casa. Su padre se la dejó con la condición de que se hiciera cargo de ese hermano defectuoso con el que Dios les había castigado sin motivo. Desde entonces prefiere bajar al garaje, pero con mucho cuidado, una sola pieza cada vez; una pamela, unas perlas….

 

Pero hoy es diferente porque está seguro de que ella tardará en volver y porque le da mucha confianza que ni siquiera sospeche que volvió a las andadas. Sin embargo, es consciente de que usando las prendas de su madre, cuyo recuerdo su hermana idolatra, comete un agravio importante;  aún así lo hace con placer, sin premeditación pero con alevosía. Cuando termina de calzarse un vestido ceñidísimo, se pone su impresionante aderezo de azabache. Se contempla con fruición en el espejo de pie y sube a por su móvil, para hacerse unas fotos.

 

Mira el reloj, le ha dado tiempo a maquillarse. Se sonríe, se guiña un ojo y su reflejo le lanza un pícaro beso. Ahora solo le falta la fragancia. El perfume de su hermana, una combinación de esencias de almizcle y cítricos, le arrebata, se pondrá un poco. Sabe que hacerlo en ese momento es un riesgo que no debe correr, por eso intenta calibrar las posibles consecuencias. Pero finalmente no puede evitarlo a pesar de que quedan apenas unos minutos para que ella entre por la puerta. Es muy probable que lo perciba y entonces sabrá lo que ha pasado. Se arrepiente.

 

No le queda tiempo, se lava la cara apresuradamente manchando la toalla de rojo. La dobla y la tira a la basura. Se quita la ropa y las medias, abre todas las ventanas y echa espray antimosquitos tan desmesuradamente que se percibe desde la calle. Vuelve a ponerse su ropa.

 

Cuando ella llega, le mira y deja el bolso. Huele fatal y él luce unos preciosos pendientes de azabache. Le acaricia el pelo y le propone cenar algo sencillo.

 

Mientras él prepara dos bocadillos, ella baja al garaje a asegurarse de que nada de valor vaya a ensuciarse, extraviarse ni a quedarse fuera del armario.

8 Respuestas a “Relato IX: EL IRRESISTIBLE BRILLO DEL AZABACHE. Autor: NONA HURONA

  1. Conmovedor, Nona, te felicito. Ese final está lleno de ternura (“él luce unos preciosos pendientes de azabache” y ella le “acaricia el pelo”). Precioso relato.

  2. “Mira el reloj, le ha dado tiempo a maquillarse. Se sonríe, se guiña un ojo y su reflejo le lanza un pícaro beso”, es un relato lleno de vida, travesura y ternura. Es un clóset de colores donde cabemos todos… Me hizo recordar cuando a los 3 años me aplicaba el labial de mi mamá.

  3. Me parece que los preciosos pendientes de azabache no eran nada que pudiera ponerse o quitarse. Ella lo supo; él no acababa de saber que siempre lo supo.

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