Relato XII: SARA. Autor: TARA

Ese día fue como cualquier otro. Otro día de madrugón, de coche hasta la escuela y siete horas sin parar ayudando a mis niños a aprender, a ser autónomos, y a la vez a depender y a disfrutar del cariño de los demás. Mi trabajo  era agotador físicamente, y también agotaba mi mente y mi paciencia. Recuerdo que se trataba de una fecha señalada, era un ocho de marzo.

    Yo nunca le había hecho caso a las etiquetas de los días, que de tanto usarlas, perdían todo su significado. Pero ese día se etiquetó para siempre en mi memoria. Ese día, a las ocho de la tarde las neuronas de mi cerebro hicieron una conexión de esas que no tienen marcha atrás. Sonó el  teléfono y la voz de un hombre que se presentó a sí mismo como un agente de policía me dijo que mi hermana había muerto en un accidente de coche y debía hacerme cargo de su hija de cuatro años y medio.

    No pude dormir en toda la noche de tristeza, dolor y sobre todo miedo. No sabía a qué me enfrentaba y tampoco lo hubiera querido saber.

    Al día siguiente conduje toda la noche hasta Castellón donde la niña me esperaba en casa de una amiga de mi hermana. La niña se llamaba Sara, y yo casi no la conocía porque mi hermana y yo no nos veíamos mucho. No era una cuestión de que nos llevásemos mal, simplemente cada una llevaba su vida y no pensábamos demasiado la una en la otra.

    Cuando llegué a la calle Bechí, nº 2 subí las escaleras a pie mientras mi corazón saltaba totalmente descompasado. Por momentos creí que iba a caerme y nunca llegaría a subir al segundo piso.

    Nada más llamar al timbre se abrió la puerta y apareció una niña con la cara muy redonda,  el cabello negro y la piel morena. La niña era colombiana, mi hermana la había adoptado hacia dos años. La niña era preciosa, no la hubiera reconocido. Yo la vi por primera y única vez un mes  después de regresar mi hermana del viaje de adopción, cuando la niña tenía dos años y medio. Recuerdo que cuando la conocí no reparé en la niña. Mis ojos estaban cubiertos por unas gafas con cristales llenos de prejuicios sobre la crianza de la niña, su procedencia, su “no sé en qué leches piensa esta mujer criando sola a una niña”.

    Pero como dijo alguien “la suerte estaba echada” y yo ya no tenía derecho a pensar, solo tenía obligación de actuar. Y cuando la niña despegó los labios y me dijo:

-¿Vienes a por mí?-, las neuronas de mi cerebro hicieron por segunda vez en menos de veinticuatro horas, una conexión de esas que no tienen marcha atrás.

         

3 Respuestas a “Relato XII: SARA. Autor: TARA

  1. Me resulta curioso cómo se construye a veces (no sé si inadvertidamente) la magia de un relato. Tiene interés narrativo, pero todo pierde intensidad cuando la niña pregunta eso de “¿Vienes a por mí?”. En ese instante visualizamos sus ojos y oímos su voz y todo el relato se concentra en ellas.

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