El cielo ( II )

       Suponía que la muerte me llegaría en un futuro tardío. Pensar en ella me producía distanciamiento e incredulidad. Aquel viernes, sin embargo, me levanté débil, mareado. Llamé a la escuela y dije que no iría, que me encontraba mal. Volví a acostarme. Me costó dormir. Se me entreabrían los ojos y el pensamiento con escenas que apenas recordaba mezcladas con otras cercanas. Tenía fiebre. A  media tarde sentí hambre y recurrí a mi plato favorito. Comí despacio. No me apetecía volver al cuarto, me dolían los huesos y me resultaba difícil caminar, así que me recosté en el sofá del comedor y fui entrando en un profundo sopor.  Allí me encontró mi novia: le costó comprender que mi corazón no latía ya.

sofa

      Ahora sé que tuve una vida completa y que fui muy feliz: no me ha importado marchar. Solo lamento el dolor que he dejado atrás:  en los niños, en mi madre, en la novia. Y que el cielo no sea tal, porque en él no hay ni aceite, ni vino ni pan. 

© Coeliquore

 

8 Respuestas a “El cielo ( II )

  1. Quisiera decir algo pero después de un relato de éstos te queda una sensación similar a la del cine… Debes asimilarlo. Quisiera decir algo… Porque al cielo sólo van los que hicieron lo que amaban, porque un sofá es menos soledad que un mundo plagado de fantasmas. Quisiera decir algo pero es un relato para callar en memoria de los difuntos.

    • Gracias, Vicky. Yo tampoco sé qué decir ante tu comentario.
      Yo quería mostrar que el cielo está aquí, con nuestro día a día. Y que tal vez el otro cielo no exista, o no sea tal y como nos lo imaginamos.
      El hacer hablar al difunto era un pequeño homenaje a Pedro Páramo, novela que me impactó.

  2. Pues debe haber otras lecturas. A mí también me dejó sin palabras el ver que el que habla está muerto. Quedé con la impresión de que hay dos cielos: el de aquí ,1, y el de allá, 2.

    • También, por qué no. Tú que eres de tantos cielos: te recomiendo la novela “Desde mi cielo”. Creo que también fue llevada al cine, aunque aquí con otro título, que ahora no recuerdo. Búscalos ambos en la web.

    • No hace falta que lo digas. Le pasa a mucha gente que conozco, que no le gusta que se les mencione o se les mezcle. De todas formas, es un relato. Concretamente un relato que presenté a un concurso hace ya unos meses y cuyo tema exigía la aparición de “pan, aceite y vino” entre sus protagonistas…

  3. precioso relato con un final sencillo y poético, paradójicamente esperanzado, aunque qué clase de cielo es ése en el que no hay “ni aceite, ni vino ni pan”…, habrase visto :::

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