De libélulas y pinzas


Hay objetos y seres que nos acompañan como una extensión de nosotros mismos.pinzas

Siendo niña me di cuenta de que la única forma de lograr la atención de mi madre era estar a su lado en el cuarto de la lavadora y, mientras tendía y destendía, ir pasándole pinzas. Me gustaba también jugar con ellas, haciendo ejércitos de colores que luchaban batallas inacabables. Cuando descubrí los libros, me sentaba encima de la máquina de lavar y, aunque ya no les hacía caso, me daba seguridad tener a mano una cesta llena. De adolescente metía alguna en el bolsillo y con la fuerza que me otorgaba su tacto, no había novio ni amiga que se me resistiera. Y la soledad siempre me resultó de su tamaño, pequeña y llevadera.

Con los años, el rincón de la ropa se transformó en el rincón de pensar: heredé aquella pasión materna por tender y destender que a mí, de natural caótica, me ayudaba a ordenar ideas.

libelula1Ahora que soy octogenaria y siento próxima la muerte, sé que se convertirán en libélulas, para seguir señalándome el camino.

© Coeliquore

20 Respuestas a “De libélulas y pinzas

    • Me alegro doblemente: una, por tenerte aquí (¡bienvenida!!!) y otra, porque te haya gustado el relato. Tomo en cuenta tu sugerencia, pero soy especialista en relatos cortos, tal vez porque no dispongo de mucho tiempo😀
      Besos para tí también

  1. yo no sé si la organizadora puede presentar sus relatos a concurso, pero yo a este le daría un premio gordo! me ha encantado la ternura imaginativa de las pinzas-libélulas

    • ¿El muelle de San Blas? ¿Como en la canción de Maná?: no sabía que era tu país y que sueles pasar por ahí.
      Bueno, las polillas malheridas, cuando se curen, tal vez se conviertan en libélulas.

      • No, el muelle queda en México, hacía alusión al contenido simbólico del lugar. Por cierto, las polillas no están mal, hace poco vi una verde; hay polillas de colores.

      • Cierto: Maná es un grupo mejicano…uffff
        ¿Polillas de colores? ¡Qué preciosidad, pues!. El verde es un color cargado de vida. Y de primavera😀

  2. Pinzas de colores que sujetan recuerdos y libélulas con alas que señalan caminos. ¡Qué preciosidad!. ¡Qué bonito!.

    ¡Besos bella!

  3. A primer golpe de vista me atrajo la similitud formal entre la libélula en movimiento y las pinzas. Después sonreí. En tu blog siempre te has identificado con estos bellos seres alados y el conectarlos con esos pequeños momentos que siempre nos acompañan por ser parte inherente de nosotr@s mism@s me cautivó. Es una entrada preciosa, coeliquore. He pasado un rato delicioso con su lectura. Gracias (:

    • Gracias a tí: por tu lectura, por tu tiempo, por tus comentarios.
      Sí, me encantan las libélulas: su valor como guías, su conexión con otros mundos, su belleza. Veo libélulas, veo vida😀

  4. Muy bello en su simplicidad. El último párrafo: Ahora que soy octogenaria…” me ha producido una sensación especial😉

  5. Imagino esa sensación, porque creo compartirla. Y tu último post, también guarda una relación con esta entrada: sin saberlo, sin pretenderlo. No hay coincidencias, una vez más

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