Relato XXI: EL PASO DE LA VIDA. Autor: TEJEDORA DE SUEÑOS

Habitualmente me levanto reflexionando que debo saltar obstáculos de vida, sabiendo que ese
presente hay que vivirlo con todas las consecuencias marcadas por las agujas del reloj.
Es un viaje con apeaderos que se presentan en hora. Mis piernas deambulan por la casa, sintiendo como el agua de la ducha refresca mi cuerpo, paseando por un pequeño pasillo me dirijo a la cocina donde me espera un taza de café rodeada de galletas donde el silencio es roto por el sonido de la televisión que me informa de lo que pasa fuera de las cuatros paredes que mi vida acoge.
Delante de mi ordenador comienzo a acariciar aquellas letras que con suavidad plasmo en palabras.
Renaciendo un pasado que forma parte de mi vida, que en cada presente marca cicatrices de sentimientos enfrentando a los buenos y los malos porque te dan sabiduría.
Recuerdo aquella infancia feliz que mis padres, basados en el amor, nos inculco desde la más tierna infancia: jugando con mis hermanos, uniendo lazos con compañeros de clase que forman parte de una etapa de la vida de todo ser humano. Aquella época era complicada porque se estaba levantando los escombros de una Guerra Civil absurda donde lucharon personas del mismo país. Trabajando buscando una nueva vida de aire puro que todos agradecimos. Aquella niñez rebosaba felicidad, habitando en un pequeño cofre de la memoria que se escapa pero se evapora como el humo de una hoguera volviendo a la realidad.
La adolescencia me arrebató la salud,viendo como mis ilusiones se rompían como aquellos castillos de
arena que cuando sube la marea el agua se les traga. Alquilo mi cuerpo sin contrato, que está tatuado.
Cuando veo que estoy llegando a los 44 años con un equipaje pesado de una enfermedad que nadie conoce dejando una huella disfrazada de discapacidad de un 85% que se me ha complicado con un accidente que tuve en el 2007 que os contaré. Tuve que aprender una vida completamente distinta.
La vida me ha quitado cosas pero me ha dado otras, entre ellas una nueva vida: mi hija. Al abrazarla cada noche desveladas me di cuenta que tenía que proteger a su fragilidad olvidando mi propio ser: experiencia de un amor eternal que es incondicional.
Hubo otro viaje que marca mi vida hasta que la guadaña venga a por mí:” El mar estaba a mis pies era la dueña de un idílico paisaje . Aunque me extrañaba aquella tranquilidad” Pero…¿ Dónde estaba?
Veía cosas irreales que mi mente creaba viendo cosas que yo disfrazaba de una realidad que no existía. Gritaba … ¡ Mamá ! . La veía, pero no respondía. ¿ Ya no me quería? Preguntas internas sin respuestas.Volví a gritar el nombre de mi tesoro …¡ Miriam ! . Respuesta nula.
¿ Cuál era la realidad? Quería una piedra para romper aquel cristal que mi pequeña lucidez creó sintiendo la soledad. Mis fuerzas eran escasas quedando dormida sin tener sueño.¿ Por qué estaba tan agotada?
Aquel paisaje voló como una cometa. Ese viaje tenía billete de ida. El destino sería que comprara el de vuelta. Mi cuerpo pasaba a las manos de esa línea de tren que podía descarrilar. La realidad era demasiado crueldad:inerte yacía en una fría pero humana UVI. Había momentos que escuchaba palabras,que escuchaba voces desconocidas en medio de una niebla. La frontera que separa la vida de la muerte era muy frágil que si la pisabas explotaría como una bomba escondida que nadie podía desconectar. Era una sala donde batas de diferentes colores me hablaban con dulzura que mis oído escuchaban. Quería ver la tele pero como un relámpago en escasos minutos me quedada dormida:La soñolencia eran causada por los medicamentos. Rodeada de aparatos que eran el pasaporte para elegir el vuelo que la situación te daba sin preguntar. Aquello pitidos eran símbolo de vida.Estaba en una paz que involuntariamente yo buscaba. Hubo días complicados. Recuerdo el más gratificante en el que creo que, aparte de médicos, unos aparatos me dieron fuerzas para no traspasar a donde habitan permaneciendo en silencio. Quería ver la televisión pero como me pudo entender porque mi tráquea estaba atravesada por un tubo que me impendía hablar. Absorta veía pasar por mis ojos imágenes que se movían pero que no entendía, cosa que no dí importancia: tal vez serían los efectos de aquel coma inducido que duró medio mes de marzo del 2007.Sentí una mano suave que acarició mi frente besándola con una rebosante dulzura que tanto necesitaba.Giré la cabeza. De sus labios salio una pregunta:”¿ Me conoces?” … Con un sonido mudo respondí:-“Sí”.Era mi Madre. Con ella entró una persona que con mentiras maquilladas de sinceridad jugó con los sentimientos de una moribunda. Pero aquella batalla fue ganada por la vida. un ángel de la guardia que ya no estaba salvó la vida de una mujer de 36 años que era su primera hija . Mi padre.Dando alegría a mi hija y familia cuya vida en esos días era un contacto directo entre Getafe- Valladolid para verme diez minutos. Cosa que no se cómo agradecer.
Han pasado siete años, donde me doy cuenta que hay personas llenas de ingratitud que siembran el
odio aunque nos una un vínculo de vida que nadie podrá romper. Mi hija:la respeto de manera indiferente pero a distancia, huyendo de ese odio que no deseo compartir. Deseo que mi hija ahora adolescente siembre en su alma la bondad. Ella es así capaz de preocuparse de su familia paterna que la ignoran. A pesar de la maldad que tuviera hacia su madre su alma es pura,que la capacita para preocuparse de sus abuelos, cosa por la que me siento orgullosa de ella. Está a mi lado.
Mi muerte hubiera sido mi ansiada libertad.Para mi familia e hija una gran pérdida.Pero para la familia paterna un sueño perfecto. Para ser dueños de una pequeña que no era amor sino interés que no comprendo.
Mi vida ha quedado dañada tanto en lo físico como en lo psicológico.Soy prisionera de secuelas que no me dejan hacer una vida normal . La libertad es mis pensamientos de una persona que ve la vida desde una ventana, una espectadora que nadie ve, viviendo un presente pero no deseo olvidar el pasado que forma parte de mi vida. Pero aunque digan que no, tengo la sensación que su odio sobrevuela mi cabeza.

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