Relato XXIX: SIEMPRE ME GUSTÓ IR AL PUEBLO. Autor: MARIAN

Debajo de las faldas de la mesa camilla, con las sillas en fila figurándome un tren, la imaginación me llevaba al pueblo.
En el verano, después de todo un día de viaje, llegábamos. Mi abuela tenía una casa con unas escaleras muy altas, unas habitaciones sin puertas, unas camas de hierro con bolas doradas. Subir a las cámaras y registrar entre los trastos era para mí de gran interés: allí estaban los cuentos de Roberto Alcázar y Pedrín, el Guerrero del Antifaz, los vestidos largos de cintura estrecha, los periódicos de hojas amarillas, los retratos antiguos de la familia con señores de grandes bigotes y niñas de blanco con grandes lazos.
Un día a la semana teníamos que ir al río, los niños nos bañábamos sin quitarnos toda la ropa, hacíamos barcos con juncos de la orilla que luego tirábamos al agua. Ayudábamos a extender la ropa mojada sobre la hierba. Comíamos a la sombra pan y tocino que cortábamos con navaja, encima de una servilleta que mantenía nuestras piernas.
Por las tardes, mis padres me enviaban a casa de la maestra bordadora; había que aprender a ser una mujer de provecho: coser, cortar, zurcir, hacer punto, bordar el ajuar….
Luego vendría el paseo por la Calle del Amor, las niñas en grupos se cruzaban miradas con los niños del pueblo. Siempre ponían en la orilla del grupo, entre risas y cuchicheos, a la que tenía algún pretendiente.
En las fiestas de la patrona, venía la vocalista a cantar y bailar las coplas famosas; los abuelos se ponían en primera fila. Se organizaban bailes en la plaza con la banda musical del pueblo y los jóvenes y niños bailábamos.
Todavía recuerdo los bocadillos de berberechos, las rebanadas de pan con vino y azúcar o con aceite y sal; las ensaladas de tomate en conserva casera con aceitunas negras y acompañadas con pescadito frito, que me preparaba la abuela, con su moño y delantal; la recuerdo amasando pan en la artesa y dejando que reposara la masa. También recuerdo sus bailes, la siesta a su lado, sus abrazos, las ganas de hacerme reír, su mente tan clara, su energía y amor propio, y su gran dignidad.

4 Respuestas a “Relato XXIX: SIEMPRE ME GUSTÓ IR AL PUEBLO. Autor: MARIAN

  1. Dos cosas me vienen a la cabeza: cuando León Tolstoi afirmaba que quería que su pueblo fuera universal y la fuerte tradición del realismo mágico. El pueblo es un escenario que no puede ser mencionado sin que se invoquen las sagradas fuerzas de la literatura del siglo XX.

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