Relato XXVII: EL EMPLEO. Autor: SUM EGO

Juan Aldao se revolvía en la coqueta salita de espera, igual que una fiera enjaulada. Su temperamento estaba hecho para la acción, no para la paciencia. No había más que ver cómo le transpiraban las manos, esas mismas que jamás le habían temblado a la hora de aporrear pegatineros nocturnos.
– El Doctor lo recibirá ahora. Adelante – anunció al fin la secretaria,
abriendo la puerta del despacho.
Juan Aldao volvió a mirarla de arriba a abajo, de adelante a atrás y de
Izquierda a derecha. Llevaba un cortísimo vestido verde agua, de punto, que la ajustaba por todos lados, medias negras con costura y botas de taco alto.
“¡Qué hija de mil puta!” pensó “¡Y cómo revolea ese flor de orto que tiene! ¿Quién se la estará matando? El Doctor, seguro que no.”
A ella le había bastado una simple mirada de reojo para endilgarle aquel mote, leído probablemente en alguno de esos libros de historia, ya prohibidos: “pardejón incendiario”.

– Tomá asiento, Juan – el Doctor Adalid Morales indicó uno de los sillones de cuero fino frente a su reluciente escritorio de caoba.
Juan Aldao ocupó apenas el borde del asiento, como siempre, preparado para incorporarse ante la menor señal de alarma.
“¿Me habrá conseguido el laburito?” pensó “Es fija que sí, el Doctor nunca deja tirados a los suyos.”
– Tengo buenas noticias – anunció Adalid Morales, con una sonrisa.
Los oscuros ojos huidizos de Juan Aldao, sólo por esa vez, se fijaron en
los otros, azules, detrás de los lentes de carey.
– Estuvimos conversando largamente con el Teniente Coronel Olivos – continuó el Doctor – y éste, en su calidad de Ministro, se mostró completamente de acuerdo en que la presencia de un elemento de lealtad incuestionable, como vos, podría resultarnos sumamente beneficiosa en la referida repartición…
Las espesas cejas negras se fruncieron, como si con eso pudiesen desentrañar el sentido de tanta retórica.
– ¡En fin! – concluyó Adalid Morales, haciéndose cargo de la situación – ¡Que el empleo es tuyo, Juan! ¡Felicitaciones!
Una lucecita muy tenue destelló en las pupilas huidizas.
Juan Aldao abandonó el sillón y el Doctor Adalid Morales se resignó a que su diestra, finamente manicurada, fuese estrujada y sacudida por aquellos gruesos dedos con las uñas rotas.
– ¡Gracias, Doctor! ¿Cómo podría pagárselo?
Adalid Morales hizo un gesto displicente con la mano libre, como si le
restara importancia al hecho pero, casi en forma refleja, se humedeció muy lentamente los labios con la punta de la lengua.
– La mejor forma de retribuirnos – dijo finalmente, recuperando el dominio de sí mismo – es tener los oídos bien abiertos, muy atentos ante cualquier opinión contraria a la legitimidad del Proceso Cívico-Militar que pudiese manifestar alguno de tus compañeros.
– Quédese tranquilo, Doctor. Al primero que abra la boca, ahí nomás, voy y lo recago a trompadas…
– ¡No, Juan, no! – rió Adalid Morales – No necesitamos un censor sino un confidente.
Las cejas negras volvieron a transformarse en signos de interrogación.
– Un informante… – intentó explicarse el Doctor.
– ¡Ah! ¡Un alcahuete! – Juan Aldao tradujo el concepto a su propio y
limitadísimo vocabulario.
– ¡Bueno! – Adalid Morales vaciló – Ése es un término un poco duro, Juan. Yo no sé si resulte adecuado utilizarlo contigo…
Juan Aldao desnudó el par de huecos negros de su sonrisa.
– No se preocupe, Doctor. A cualquier otro le reventaría la jeta, se la reventaría. Pero, después de todo lo que hizo por mí, a usted yo le permito lo que sea…
El Doctor Adalid Morales casi tuvo que contener una lágrima: jamás habría imaginado semejante agradecimiento por un simple empleo en el Ministerio de Educación y Cultura.

2 Respuestas a “Relato XXVII: EL EMPLEO. Autor: SUM EGO

  1. Es una guerra entre el eufemismo y la prosa concreta. Me gusta que no mencionara en ninguna línea la palabra “corrupción”, pues es una oda a las culturas de “primos, padres, esposos y hermanos”.

deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s