Trenes en la lluvia

Aquel día, Juan hizo un curso acelerado de simbología. En trece horas cogió cuatro trenes y un metro. Salió de su ciudad en uno de largo recorrido que paraba en todas las estaciones, permitiéndole disfrutar del paisaje y meditar sobre su vida. Luego, uno de vía estrecha, otro de cercanías y un metro: al llegar a su destino, antepasados y descencientes estaban reunidos en aquella habitación trapezoidal sin ventanas donde un especialista le puso en contacto con sus sentimientos y la parte del cuerpo en que se aposentaban. Durante la ericksoniana hipnosis retrocedió hasta unos días después de su concepción, para nacer a una nueva vida. El tren de regreso era de alta velocidad, llevándole en poco tiempo a su presente.tren lluvia

Aquel día, valió la pena el esfuerzo del viaje: volvió a casa reconocido y libre, feliz. Sus maestros de vida le habían ayudado a encontrar el por qué de lo que le venía sucediendo. Y la lluvia, eterna sanadora, le acompañó todo el trayecto.

© Coeliquore

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