Alta densidad

      Acababa de terminar  psicología y se había dado cuenta de que su auténtica pasión eran los niños. Decidió estudiar educación infantil, pensando que eran solo dos años y que, además, por la pública únicamente pagaría la matrícula, ya que los libros y apuntes se los pasaría Luisa, su vecina. Carlos, licenciado en Educación Física, trabajaba de monitor y daba clases en una academia.circulos2

      Ambos deseaban tener hijos,  por lo menos tres. Por eso Ana se quedó embarazada enseguida. En el banco pidieron un préstamo para una casa, chiquita, en el pueblo, en la que empezar juntos. La familia y los amigos se volcaron, regalándoles cada uno algo que tenían y que les sería útil. A cambio, Ana les cocinó su pastel preferido, hizo de canguro y cuidó de los mayores. Al mes de nacer Elenita, a Carlos le cerraron el gimnasio y la academia, con lo que no pudieron seguir pagando la hipoteca. Su padre, que tenía preferentes, intentó ayudarles, pero no le dejaron tocar los ahorros. Ahora viven juntos, en 80 metros cuadrados, la abuela, los tres hermanos de Carlos, sus padres, Ana y el bebé: disfrutando de pleno de eso que se llama calor humano.

© Coeliquore