Concurso de relatos “Coeliquore”

 Dado el giro que está tomando el concurso, he decidido:

-borrar todos los comentarios, por considerar que algunos de ellos son irrespetuosos hacia las personas que han escrito los relatos y su obra.

-crear un accésit.

-moderar los comentarios que aparezcan a partir de ahora.

-dejar de compartir los posts en Facebook, Twitter y correo electrónico.

 

Gracias.

Viernes: poesía contra los recortes (III)

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

“Defender la alegría como una trinchera

  defenderla del escándalo y la rutina

  de la miseria y los miserables

  de las ausencias transitorias y las definitivas

  defender la alegría como un principio

  defenderla del pasmo y las pesadillas

  de los neutrales y de los neutrones

  de las dulces infamias y los graves diagnósticos

   defender la alegría  como una bandera

   defenderla del rayo y de la melancolía

   de los ingenuos y de los canallas

   de la retórica y los paros cardiacos

   de las endemias y las academias

   defender la alegría como un destino

   defenderla del fuego y de los bomberos

   de los suicidas y los homicidas

   de las vacaciones y del agobio

   de la obligación de estar alegres

   defender la alegría como una certeza

   defenderla del óxido y  la roña

   de la famosa pátina del tiempo

   del relente y del oportunismo

   de los proxenetas de la risa

  

   defender la alegría como un derecho

   defenderla de dios y del invierno

   de las mayúsculas y de la muerte

   de los apellidos y de las lástimas

   del azar

   y también de la alegría.”                     

                                                             Mario Benedetti                                                                          

  

Viernes: poesía contra los recortes (II)

   ¡VAYAN PASANDO, SEÑORAS Y SEÑORES!

 ” ¡Vayan pasando!

  ¡Entren en la escuela del mundo al revés!

  ¡Que se alce la linterna mágica!

  ¡Imagen y sonido! ¡La ilusión de la vida!

  ¡En obsequio del común lo estamos ofreciendo!

  ¡Para ilustración del público presente

  y buen ejemplo de las generaciones venideras!

  ¡Vengan a ver el río que echa fuego!

  ¡El Señor Sol iluminando la noche!

¡La Señora Luna en pleno día!                                                                                                    

¡Las Señoritas Estrellas echadas del cielo!

¡El bufón sentado en el trono del rey!

¡El aliento de Lucifer nublando el universo!

¡Los muertos paseándose con un espejo en la mano!

¡Brujos! ¡Saltimbanquis!

¡Dragones y vampiros!

¡La varita mágica que convierte

 a un niño en una moneda!

¡El mundo perdido en un juego de dados!

¡No confundir con las groseras imitaciones!

¡Dios bendiga a quien vea!

¡Dios perdone a quien no!

Personas sensibles y menores, abstenerse.”

                                                                    EDUARDO  GALEANO:  Patas arriba. La escuela del mundo al revés

Concurso de relatos “Coeliquore”, 2ª edición

 Al concurso de este año se han presentado un total de catorce relatos.

 Los relatos aparecen publicados por orden de recepción.

 La novedad con respecto a la edición pasada radica en que varios de ellos proceden de concursantes de América Latina.

Ahora sólo queda leerlos, comentar y votar. Recordad que las votaciones empiezan el día 21 de este mes.

A continuación, pondré la relación de relatos, con su título y el pseudónimo del autor:

-Relato I: “La noche del cometa”. Autor: Ddaluz

 -Relato II: “La hermana mayor”. Autor: Lía

 -Relato III:  “La paisana”. Autor: Lía

 -Relato IV: “More or less”. Autor: Aliver

 -Relato V: “La pareja perfecta”. Autor: No me llames Dolores, llámame Loca

 -Relato VI: “El concurso del poema breve”. Autor: Tigre Cervantes

 -Relato VII: “El fin de mi era”. Autor: Vicky

 -Relato VIII: “Cincuenta minutos”. Autor: Federico Drei

 -Relato IX: “Turista accidental”. Autor: Colette

 -Relato X: “Adaptación emocional”. Autor: Ikebukuro

 -Relato XI: “Viernes noche”. Autor: Ikebukuro   

 -Relato XII: “Pasaje”. Autor: Gavilán Triste

 -Relato XIII: “Despedida de soltero”. Autor: Cindy

 -Relato XIV: “El colchón”. Autor: Tara                                      

¡ Muchas gracias a todos y suerte a los participantes!!!

Relato I: LA NOCHE DEL COMETA. Autor: DDALUZ

Los fantasmas se zambullían en el agua como alfileres de luz  desde el raso hemisferio de la oscuridad. Un arco que se extiende sobre pinares, oteros y minúsculos espejos robando monte para el ocio humano. La tierra se desfigura en la hemorragia de luna. Reserva para él la visión de los finos hilos del cielo en su caída. Él, desnudo en el espejo, diminuta obsidiana entre otras muchas.

Sumergido como lo puede estar una pluma, ofrece sus entrañas para que la apabullante noche se mire en él. Esa noche había encontrado, frente a la talla que venía esculpiendo media vida, un trozo de verdad irrepetible. La prolongación del que ha usurpado el alma a Ofión y en su violencia, serpentígera, ha engendrado un mito de sí.

Satisfecho, casi orgulloso, mira el cielo en busca de la figura  moldeada. Tantas horas de trabajo, tanto hallar y desechar, construir, derrumbar para volver a entallar, una vez más, el caos. Autoretrato, lejos, muy arriba, huyendo de Escorpión y Sagitario, saludando a Hércules. Constelación de Serpentario, muy cerca, tan cerca como el hálito del miedo.

Regocíjase en el delirio frágil. El tintineo de una gota solitaria le despierta. Cristalina en un caldario.

Los vapores de la duda vienen a sacarle del agua. ¿Vana ambición, pureza? ¿Qué han hecho mis manos?

Al dejar el espiritoso alinde para ir a dormir, un cometa raya el cielo hasta sus pies. El joven escultor sonríe, pero añade un deseo a la sonrisa.

Otra vez la noche, fuere la vigilia sueño y la noche el día. El joven artista, alimaña noctívaga, desciende a su alema privada tras jugar con el caos. Tantas horas desmembradas. Baño lunar antes del sueño. El agua ocelada, el cielo, Serpentario. Y en los vapores, aún en el agua, una lechuza surca el arco celeste, tan baja que el  bañista debe agacharse. Altiva y elegante sobre una rama, ambos se miran con intimidad de amigo. Él asombrado, ella altanera. En medio, los invisibles signos de la magia, el consejo sordo de Atenea.

La rapaz voló. No hubo sonrisa. No podía ser broma. Había invocado a los espíritus de la duda sin concebir respuesta. Purificador ejercicio de la pregunta. Lo oscuro le había transformado en Ofión oráculo para recibir los signos de su reino, cometa y lechuza.

Marcha a dormir. El jazmín asoma a la ventana espirales verdes y campanillas blancas. Un enredo de arañas que aliagan la atmósfera dejando ondulados resquicios para el libre ejercitar de la pregunta. ¿De qué mundo las respuestas? ¿Respuestas?

Relato II: LA HERMANA MAYOR. Autor: LÍA

Chelín tiene 7 años, llama a la puerta de su amiga. Chelín es dulce, de pelo rubio y fino, anudado en trenzas, con lazos blancos en los extremos, con ojos claros y talle fino.

Le abre la hermana, “¡ pasa!, ¡ pasa! , Tere está ahí dentro”.

Era un recibidor grande de techos altos y muchas puertas, al fondo un patio con plantas. No vio a su amiga pero sí al fantasma que salió detrás de ella envuelto en una sábana y diciendo “¡¡Uh¡¡ ¡¡Uh¡¡,¡¡Oh¡¡ ¡¡Oh¡¡”, abría los brazos y la sábana se hacía más grande. Chelín corría por aquel caserón y no sabía dónde esconderse,”¡¡socorro!!  ¡¡socorro !! “, no le salía la voz del cuerpo y empezó a llorar.

Cuando el fantasma la vio llorando, le abrió la puerta. Chelín salió a la calle escuchando detrás las carcajadas de las hermanas.

No le dijo nada a su madre, pero el miedo  le quedó en el cuerpo muchos años.

Relato III: LA PAISANA. Autor: LÍA

Con 75 años y con novio. Los  veo pasar cogidos de la mano o sentados en el bar tomando una cerveza.  Él, viudo de unos 80 años;  por lo que cuentan,  con haberes, hijos y nietos, pero solo.

Ella, separada, con hijos y nietos a su cargo;  alta, morena y de buen ver. Salió de un matrimonio duro, con agresiones y ninguna autoestima. Me cuenta que no se casará hasta que  obtenga la nulidad, quiere hacer las cosas bien.

Ahora se la ve feliz, se despiden en la puerta con un ligero beso. Él dice que es la mujer perfecta, ella se lo cree y sonríe.

Relato IV: MORE OR LESS. Autor: ALIVER

Tenía previsto rendir el final de inglés técnico para marzo, pero en diciembre me llamó un amigo que me dijo que el examen era una traducción del libro y repasando algo “more or less” con la ayuda de un diccionario, aprobaríamos fácilmente. Sonreí, porque él siempre empleaba esa pequeña muletilla del “mas o menos”, para salir del paso en algunos de sus parloteos en inglés.

Luego de pensarlo bastante finalmente decidí presentarme. Pero lamentablemente llegué un poco tarde al examen y cuando entré al aula la profesora pronunciaba pausadamente en inglés algo ininteligible para mis escasos conocimientos del idioma, mientras todos los alumnos estaban escribiendo en una hoja sobre el pupitre.

Cuando me senté en el banco al lado de mi amigo, con un gesto le indagué qué pasaba y me susurró con los ojos espantados: ¡Está dictando! Nos miramos y repentinamente tomamos la única determinación posible: huir despavoridos ante la mirada atónita de la profesora.

Años después, ya recibidos de ingenieros mi amigo y yo, trabajábamos juntos como consultores en proyectos de instalaciones de aire acondicionado y nos invitaron a una presentación de unos nuevos equipos importados. La reunión era en las oficinas de la firma representante y la disertación la daría un especialista que había viajado expresamente de los Estados Unidos.

Éramos en total unas quince personas sentadas alrededor de una enorme mesa. A mi me ubicaron justamente en la cabecera, donde estaba el proyector y a mi amigo en la parte opuesta.

Como el traductor no había venido, el promotor de la firma  que nos había invitado y que era además el organizador del evento, nos dijo que no nos preocupáramos porque él mismo evacuaría cualquier duda que pudiera suscitarse con el idioma.

El expositor hablaba muy rápido y en un inglés americano cerrado y yo por más que trataba de concentrarme no entendía absolutamente nada y presumo que tampoco el organizador del evento, por la cara de pánico que tenía.

El americano era bastante simpático y yo me entretenía viendo los gráficos y las figuras de los aparatos de acondicionamiento que proyectaba en la pantalla. Como era el más cercano, casi siempre me miraba para ver si estaba de acuerdo con lo que decía y yo maquinalmente le mentía asintiendo con la cabeza. ¿Qué otra cosa podía hacer?

Cuando finalizó la disertación, sorpresivamente, comenzó a hablarme directamente a mí que estaba sentado adelante, presumo que para preguntarme mi opinión. Yo lo oía con terror sin entender absolutamente nada, mientras él me hablaba con una sonrisa y cuando terminó, después de lo que fue un siglo para mí, esperaba con ansiedad mi respuesta.

Me quedé en silencio, busqué con la vista al organizador para que me ayudara, pero en ese momento crítico se había escurrido misteriosamente. Estaba perdido y sonrojado hasta la médula, un sudor frío recorrió mi frente y paralizado como si fuera una estatua, permanecí mudo sin poder articular palabra.

Al ver que yo no le contestaba, el especialista inquirió a los que estaban ubicados detrás mío, algo que sonaba como: “¿Do you understand me?”. Para mi sorpresa y la de él, el que estaba detrás mío, ni ninguno de los asistentes atinaba a responderle su pregunta y un silencio aterrador nos envolvió a todos. La realidad no podría ser otra: ¡Nadie había entendido absolutamente nada!

De pronto, surgiendo de la penumbra del final de la mesa, sentí la voz de a mi amigo que con un tímido susurro, apenas perceptible, le contestó: “more or less”, y en ese profundo silencio, en mi espíritu atribulado esa aseveración sonó como si fuera un grito lastimero, pidiendo auxilio en el desierto.

En ese mismo momento apareció el organizador del evento, con una trouppe de mozos y esbeltas chicas, trayendo una picada espectacular, con bastantes bebidas y demás enseres, que nos salvó de esa difícil situación, ante la mirada asombrada del expositor.